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QuitoEn360 | 03/08/2021 | 0 Comments

El Cóndor y el Colibrí

La leyenda cuenta que el cóndor miró al colibrí. Le pareció un astro diminuto alegrando la floresta; entonces, pidió al colibrí le acompañase a un viaje por las alturas.

El colibrí voló…voló y voló. Los dos eran héroes planetarios, viajeros alucinados que llegaron al arco iris.

El cóndor pintó en el colibrí la eternidad de los colores verde esmeralda, azul y amarillo.

La leyenda añade que el cóndor regresó al valle y con el alma extendida sobre la tierra, escribió tres palabras en el cuerpo del colibrí: esperanza, amor universal y abundancia.

Esta historia nos recuerda cuando los Quitus disfrutaban del mito del colibrí que significaba esperanza y proyección al infinito; y, cuando la Princesa Toa iba a contraer matrimonio con Hualcopo Duchicela, soñó en un colibrí posado en una mata de maíz.

La leyenda dice que el cóndor regresó al valle, batió sus alas con
dirección a las colinas quiteñas.

La vacía inmensidad del cielo azul cobijó al colibrí absorbiendo el verde esmeralda, el azul y amarillo, mientras resplandecía en el picaflor: la esperanza, el amor universal y la abundancia.

Insiste la leyenda que el cóndor en medio de la majestad andina, depositó dentro de sus alas la solidaridad encontrada en el colibrí, la planta, el lucero y las deslizó hechas rocío iluminado de fulgor eterno.

Fuente: LEYENDAS Y TRADICIONES QUITEÑAS – OSWALDO RIVERA VILLAVICENCIO


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