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QuitoEn360 | 16/07/2021 | 0 Comments

El Regalo del Fuego

En la región amazónica, un grupo de indígenas shuar no conocía el fuego y no podía cocinar sus alimentos. Comían crudos los zapallos, la yuca, las aves y los pescados. Tampoco podían alumbrar sus casas en las noches oscuras.

Cerca de ellos vivía un hombre llamado Taquea, acompañado por su mujer. Ellos eran los únicos que poseían fuego y se negaban a compartirlo.

No dejaban que nadie se acercara a su casa y, peor aún a la fogata que permanecía encendida día y noche. Para vigilar el fuego, salían a trabajar a la chacra por turnos.

Un día, estaba la esposa de Taquea trabajando en el campo, cuando encontró a un quinde (colibrí) entre las plantas. El quinde estaba con sus alitas empapadas y no podía volar. Con una coz muy débil le habló a la mujer:

“Por favor, ayúdame. Estoy mojado y tengo frío”. La mujer se conmovió y lo tomó entre sus manos; lo llevó hasta su casa y lo puso junto al fuego para que se secara.

El quinde había sido testigo de la avaricia de esta pareja; entonces, cuando se secó, aprovechó que la mujer se distrajo contando a su marido como había encontrado al pajarito, para acercarse al fogón, encender su cola y darse a la fuga por la ventana.

Los esposos no pudieron detenerlo y se quedaron en la puerta de su casa culpándose uno al otro. Taque estaba furioso.

El quinde fue de casa en casa y repartió el fuego entre los demás habitantes de la zona. Desde entonces, todos cocinan sus alimentos, y por la noche, encienden fogatas para sentarse a conversar.

Fuente: ecuadordelsur


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