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QuitoEn360 | 04/08/2021 | 0 Comments

La Casa de la Loma Grande

La leyenda cuenta que un joven huérfano, empleado de la casa enfermó gravemente y perdió el conocimiento.

Al abrir sus ojos miró en el fondo del jardín a un anciano bondadoso quien le entregó un fajo de hierbas medicinales para su curación.

En esos momentos solo la luz desafiaba a la melancolía acariciando el rostro del joven como un halago.

El anciano cubrió el cuello del enfermo con una manta roja de poderes terapéuticos y desapareció.

Pasaron los días y el joven huérfano resolvió averiguar por el anciano con el propósito de agradecerle.

Los vecinos al ser consultados expresaron que el médico del vecindario llamado Ricardo Miño, había muerto hace años.

La leyenda de la Casa de la Loma Grande, es conocida por relatos transmitidos de generación en generación.

Los geranios rojos del contorno de la casa destruida por el tiempo invitan a rememorar en charlas hogareñas con los más típicos detalles.

Dicen que al escucharlas, el alma respira de nuevo y juntan un mundo disperso de fantasmas, imágenes y fugaces claridades ajetreadas por el vehemente afán de dotar un nuevo sentido a la vida o acaso interiorizar el misterio desvelado en el tiempo y en el espacio.

Fuente: LEYENDAS Y TRADICIONES QUITEÑAS – OSWALDO RIVERA VILLAVICENCIO


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